Teldrym
El Matriarcado estaba en uno de los brazos más periféricos de Sekamina, la estructura principal de las Tierras oscuras (un inmenso sistema de cavernas que subyace a todo el mundo) que tenía conexión con las tierras exteriores de Illimar.
Teldryn, como hijo menor, y nacido sin la bendición de la Nobleza Drow (Hombres Drow nacidos con una capacidad mágica y un poder superior a lo normal), vivió su infancia y su juventud casi como un pinche más del palacio.
El respeto que le tenían los soldados, cocineros, guardias, torturadores y granjeros era apenas por encima de lo que le merecerían a un plebeyo como ellos, mientras que sus hermanas, herederas del matriarcado, y su hermano mayor, el poderoso y noble Caeltryn apenas le dedicaban alguno que otro coscorrón. Mientras las hermanas y Caeltryn jugaban a los juegos típicos de la nobleza drow con los otros de la corte (envenenamientos, intentos de asesinato, conspiraciones y pactos con demonios), Teldryn pasaba sus días molestando en las cocinas, probando la carne directo de los asadores, aprendiendo a cazar en las cavernas con los cazadores del palacio, actividades poco nobles pero que a él lo llenaban de alegría.
Alegría, un sentimiento tan extraño en los pasillos del palacio.
Cuando Teldryn llegó a una edad “en la que debía volverse útil al matriarcado”, su madre y su hermano empezaron a asignarle entrenamientos específicos: Combate, envenenamiento, espionaje, sigilo, tortura. En todos, Teldryn era mediocre. Para el combate, prefería los modos del subterfugio y la sorpresa, al contrario que en el espionaje en donde rápidamente exponía su posición y sus intenciones. Con su experiencia cazando y robando dulces de la cocina, era bastante decente en el sigilo, y un desastre en la tortura porque terminaba haciendose amigo de sus victimas y liberandolas.
Para curtir a Teldryn y “templarlo”, su madre empezó a asignar pequeñas misiones que hicieran uso de sus habilidades (aunque Teldryn sintiera que en realidad era para sacarlo del palacio y que dejara de dar vergüenza a su familia). Estas consistían en infiltrarse en grupos de hechiceros y hacerlos exponer sus intenciones reales para con la Matriarca, acompañar a cazadores a enfrentar a una criatura especial y peligrosa, o realizar raids en los campamentos de enanos oscuros que osaban adentrarse en el reino.
Finalmente, se le otorgó una misión de importancia: fue enviado solo a explorar los pasos que comunicaban con el mundo exterior. Para llegar a estos pasos, Teldryn ascendió por una chimenea vertical gigantesca, el Abismo de Novgorod, hasta llegar a un sector periférico de lo que los enanos oscuros llaman Nar Voth, la parte más exterior de las Tierras Oscuras. Nar Voth es el sector de las tierras oscuras que vió más vida y civilización, siendo la cuna primigenia de todos los Enanos y los Orcos, por lo que nuestro amigo se encontró con un inmenso panal de abejas pero hecho de rocas: ruinas inmensas de ciudades enanas, campos de batalla como mares de esqueletos y armas cubiertas de bosques de hongos, pequeños reinos de malvados enanos oscuros, combatiendo entre sí, bandas nómades de drow que vivían escapando de los grandes matriarcados, y muchos horrores y maravillas más. Teldryn, que esperaba una misión corta y sencilla, pasó casi 3 años en estas cuevas. Perdido algunas veces, explorando otras, inmiscuido en conflictos ajenos, encarcelado, comprometido para un matrimonio, huyendo de la familia de su prometida, saboteando, asesinando, acechando y siendo acechado. Cada paso que lo llevaba más hacia el exterior, prometía nuevos placeres y dolores y conocimientos, cosas para probar y para hacer.
En su última aventura en Nar Voth, Teldryn se sumó a una caravana de elfos (casi todos Drow pero también algunos silvanos), y viajando con ellos finalmente salió al mundo exterior. La salida se encontraba en una antigua “torre de vigilancia” enana, probablemente un bastión invertido contra las hordas de orcos.
Cuando Teldryn finalmente salió a través de una pared derrumbada, estaba empezando a amanecer en Illimar. El espectáculo del cielo nocturno tomando tonos de azul oscuro y rosado, las nubes iluminando y la inmensidad de las montañas nevadas causaron un impacto estremecedor en el drow. Sentado sobre las rocas, encandilados sus ojos subterráneos con el esplendor del cielo, Teldryn sintió que las pocas ataduras que tenía con su hogar se cortaban. Uno de los drow de la caravana lo vió conmovido, y se sentó con él a fumar.
Éste se llamaba Boro, y trabajaba hace años organizando caravanas de comercio entre las Tierras Oscuras y el exterior. Para no levantar sospechas, las caravanas se desarmaban en un pequeño pueblo cerca de la salida, y distintos contrabandistas intercambiaban los productos ahí mismo para luego llevarlos a sus ciudades de origen. Los productos que venían de las tierras oscuras eran principalmente reliquias de la Guerra por el Cielo (el conflicto que llevó a los Enanos y a los Orcos al exterior), armas y venenos drow, animales exóticos e ingredientes raros para los alquimistas. Los productos que ingresaban a las Tierras Oscuras eran principalmente esclavos (medianos, humanos, semiorcos y otros miserables capturados en estas zonas limítrofes sin ley), alimentos vegetales frescos (muy raros y valiosos en las tierras oscuras) y licores y sustancias recreativas (algo totalmente ajeno en las profundidades, en donde el placer y el confort eran vistos como debilidad y corrupción.
Teldryn, nacido en un Matriarcado Drow, no estaba en lo absoluto sorprendido o escandalizado por la esclavitud, aunque algo en el fondo de su alma se había visto conmovido por la vista del cielo y las grandes distancias, y no podía evitar sentir un nudo en su estomago al imaginar lo que esos miserables exteriores iban a vivir cuando los metieran en la oscuridad y el horror de esos túneles.
Nunca ajeno a meterse en líos, una noche trabó conversación con un semiorco capturado por los esclavistas, y terminó ayudando a liberarlo junto con varias decenas de cautivos. Rápidamente el caos y la venganza recorrieron el pequeño pueblo, cuando los ex esclavos tomaron armas improvisadas, aniquilaron a sus captores y pasaron al pueblo entero por la antorcha. Teldryn se dió cuenta que esa era su señal para retirarse y continuar viaje, y en compañía de dos elfos Silvanos (contrabandistas especializados en sustancias recreativas) y de algunos ex esclavos que querían escapar lo más rápido posible, se escabulleron por un estrecho sendero que descendía de la montaña hasta los bosques. Boro, el jefe de la caravana y el “amigo” drow de Teldryn, desapareció sin dejar rastros.
Los meses siguientes fueron los mejores de la vida de nuestro drow. Sus dos amigos elfos se habían quedado con toda la mercancía sin vender, y la guardia del Reino humano en el que se encontraban estaba en alerta debido a que había trascendido lo del enfrentamiento entre los contrabandistas, esclavistas y ex esclavos. Descender a las tierras Oscuras estaba de momento cancelado, y vender el producto localmente también, a riesgo de ser capturados por la guardia y ejecutados. Por esto, los tres elfos hicieron campamento en un claro del bosque, al lado de un arroyo, y se dedicaron a consumir todo su cargamento. Durante el día, tomaban estimulantes y luchaban con bastones, riendo como locos y llenándose de moretones. Durante las tardes, empezaban con los alucinógenos y los agrandadores de la mente, y charlaban incoherencias. Por las noches tomaban té de ensueño y viajaban por sueños lúcidos.
Algunos días bajaban a los pueblos e intercambiaban con los jóvenes, a escondidas, drogas a cambio de alimentos y de licores.
Esta existencia idílica se terminó como se terminan las cosas que se salen de la norma en los reinos Drow. Una noche Teldryn se despertó por un terrible dolor en los hombros, y se encontró colgado de los brazos, atado a un árbol. El fuego del campamento consumido a solo brasas, y sus dos compañeros elfos tirados en posiciones antinaturales. Un personaje oscuro, vestido de armadura se paraba frente a él.
Era su hermano, Caeldryn, con una pequeña fuerza de expedicionarios Drow. Boro, su “amigo”, era en realidad un espía de su hermano y había dado aviso que Teldryn estaba desatado.
Caeldryn no utilizó todas sus herramientas de crueldad con su hermano menor, simplemente porque no le daba ni la menor importancia. Ponerlo en su lugar era solo una cuestión de ahorrar vergüenzas potenciales para él y sus hermanas.
Los elfos contrabandistas no estaban muertos sino paralizados, pero no por mucho tiempo: Caeldryn los hizo colgar y su torturador real los desmembró vivos, como una lección para Teldryn. Si te ablandas, esto es lo que sucede. Si te sales de tu camino asignado, esto es lo que sucede.
Dejaron a Teldryn colgado durante días y se marcharon, las moscas cubriendo su cara y los perros salvajes comiendo a sus amigos muertos. En poco tiempo tuvo que defenderse de los perros a patadas, para que no lo consumieran también a él. Con el tiempo pudo cortar las cuerdas y liberarse, y entre sus pocas pertenencias encontró un pequeño diario encuadernado en piel de orco. En el diario estaban sus instrucciones, selladas por La Matriarca Tiraneth en persona:
1- Relevar los reinos humanos y elfos del mundo exterior
2- Entrar en contacto con los grandes poderes locales que estuvieran afiliados a Entidades Demoníacas.
3- Averiguar lo posible sobre la epidemia de Vampirismo que estaba gestándose en la región
4- INFILTRAR A LA ORDEN DEL DRAGÓN
Teldryn, furioso, triste y envenenado de asco por su familia agarró un carbón de la hoguera fría y empezó a rayonear la página de instrucciones. Sin embargo, los rayones desaparecieron, absorbidos por las páginas. Y, rápidamente, nuevas letras aparecieron, con la caligrafía elegante y fría de su madre.
MADURA DE UNA PUTA VEZ, HIJO, Y SÉ UN DROW.
ESPERO NOVEDADES.
ESCRÍBELAS EN EL CUADERNO, LAS LEERÉ Y TE ENVIARÉ INSTRUCCIONES NUEVAS.
NO INTENTES ROMPER EL CUADERNO. ES CARO, Y ESTÁ ENLAZADO A TU ALMA CON UN HECHIZO. TE HARÁ MÁS DAÑO A TÍ QUE A MÍ.
ESPERO NOVEDADES. NO ME HABLES SI NO TIENES NOVEDADES.


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